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jueves, 23 de abril de 2015

La encrucijada de Syriza: ¿reforma o ruptura?

La rebelión del Sur Europeo y la reinvención de la izquierda

Mucho se habló el domingo pasado sobre la entrevista de Jordi Évole al ministro de Economía de moda, Yanis Varoufakis, en Salvados. En televisión, el canal a través del que se distribuyen las ideas, se da contenido a los y constructor de paradigmas, como no podía ser de otra forma, trascendieron sobre todo las formas, el estilo y la imagen más que el contenido. Cada palabra, sin embargo, estaba preñada de posicionamiento político y estratégico, esto es: de elección. En el seno de Syriza conviven actualmente dos almas, al menos en cuanto a la estrategia de negociación con el Eurogrupo, de cuya pugna depende en buena medida el futuro de Europa.

Estas dos visiones, coinciden casi plenamente en el diagnóstico: en el contexto de una unión aduanera (libre circulación de mercancías entre países de la UE) entre países con estructuras productivas "de dos velocidades", la unión monetaria es una losa para los países de la Europa del Sur. 

No obstante, mientras Varoufakis sostiene que "el euro siempre estará en peligro hasta que completemos la unión que hemos dejado incompleta", otros destacados miembros de Syriza como el también economista Kostas Lapavitsas, afirman que  "si se quieren lograr cosas políticamente, tiene que cambiar el marco institucional. No hay otra manera. Para cambiar el marco, tienes que plantear la ruptura. Tienes que romper. No se puede cambiar el sistema del euro. Es imposible reformar la unión monetaria". El disenso no puede leerse con todo el rigor necesario desde la clásica confrontación en los programas de las izquierdas entre reforma y ruptura (revolución), ya que el propio Lapavitsas (reconocido marxista) reconoce que "no se requiere una revolución socialista en Grecia y no es necesario derrocar el capitalismo en Grecia para deshacerse de la austeridad. No. Pero lo que sí es necesario es deshacerse del marco institucional del euro". Syriza es el ejemplo vivo de la izquierda reinventada alejada de la izquierda del miedo patológico al poder, frecuentemente velado tras discursos barrocos dirigidos a las minorías cultas progresistas y tras una suerte de "esperanza" subyacente en que de las contradicciones del capitalismo surja mecánicamente ese nuevo orden al que naturalmente se verá llamada a acompañar y liderar.

De un lado, la construcción de una nueva Europa democrática, con instituciones fiscales y políticas capaces de establecer mecanismos de redistribución (sistema de pensiones, subsidios de desempleo comunes) que suavicen los ciclos y palíen solidariamente el drama social de los países del sur. Del otro, la salida ordenada y negociada (quita de la deuda, compromiso del BCE para sostener la devaluación de la nueva moneda nacional resultante) de la Unión Monetaria, la cooperación entre los países del Sur y la búsqueda de nuevos socios financieros (como nos enseña la experiencia ecuatoriana). 

Esta es la encrucijada europea y ya está siendo ensayada por una coalición de izquierdas de un pequeño país europeo, el más periférico de todos, en solitario y altamente endeudado con los bancos a los que los responsables del resto de los países del Eurogrupo representan. La pugna no es entre reforma y ruptura, sino entre democracia y tiranía. Como sucede con la crisis socioecológica, la transición ya está en marcha y queda saber si seremos capaces de resolverla de manera planificada (en este caso, a través de las negociaciones) o por colapso (lo más probable, con el altivo rechazo del Eurogrupo a cualquiera de las dos vías). A pesar de este más que probable colapso, la primera victoria ya se ha conseguido. No es tan importante (a día de hoy) la elección por parte de Syriza de una estrategia u otra (pues ambas son inasumibles por parte del Eurogrupo) como la relectura del papel de las fuerzas transformadoras, que no es otro que el de tomar las instituciones, asumir responsabilidades, con sus riesgos, y ganar las mayorías volcando el debate desde el polo reforma-ruptura(revolución) al de democracia-dictadura.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿Hay combustible para crecer al 2'5%?

EXPERTOS Y GOBIERNOS QUE NO PREDIJERON Y NOS EMPUJARON A LA CRISIS: VUELVEN A LA CARGA.

"Creo que si algunos acontecimientos que se están produciendo y que afectan al tipo de cambio y al precio de las materias primas se mantiene, España puede crecer más del 2% el año 2015".

Esta afirmación de Mariano Rajoy la semana pasada ha inaugurado una nueva ola de optimismo en las declaraciones de miembros del Gobierno y analistas que, incluso, afirman que el crecimiento podría ser aún mayor. El PIB suele definirse mediante la siguiente identidad contable:


Donde C es el consumo, I la inversión, G el gasto público, X las exportaciones y M las importaciones. En concreto, hay quien afirma que podría crecerse al 2,5% de la mano de la demanda interna (crecimiento del consumo), los bajos tipos de interés (que incentivarían la inversión) y de los bajos precios del petróleo (lo que reduciría el valor de las importaciones, puesto que España no extrae petróleo). Al margen de lo discutible de las dos primeras premisas, llama poderosamente la atención la osadía de expertos y gobierno al hacer afirmaciones de tal rotundidad dejándolas descansar en los volátiles precios del petróleo lo que, como veremos, puede hacer saltar por los aires todas las previsiones.

Importaciones de petróleo España
Miguel Sebastián, ex ministro de Industria, diferenciaba cuatro tipos de país según su comportamiento energético: los que producen mucha energía y consumen mucha; los producen mucha y gastan poca; los que producen poca y gastan poca y los que producen poca y gastan mucha. Efectivamente, España, como la mayoría de la vieja Europa, se encuentra en el último de estos escenarios. Desde los años 60, el consumo de petróleo por parte de la economía no ha hecho sino incrementarse, excepción hecha del estancamiento vivido tras la crisis petrolífera del 79, cuando la cuestionada Transición española intentaba consolidar un nuevo modelo económico, político y social que hoy hace aguas, y de la ‘gran depresión’ actual. Al no ser España un país extractor de petróleo, lógicamente todo el consumo interno se corresponde con importaciones netas del combustible, lo que supone una losa para la economía española.
Aunque  la actual crisis económica ha hecho retroceder nuestros niveles de consumo de petróleo hasta niveles de la década de los 90, la factura petrolífera no cesaba de crecer, de la mano de un barril de Brent que alcanzaba en 2013 un máximo de 118’75$. 

Importaciones de petróleo España
En el gráfico de la derecha podemos comprobar cómo, a pesar de la caída de las importaciones en volumen (toneladas), la factura iba haciéndose tendencialmente mayor. De hecho, las importaciones de crudo ascendían al 4’6% del PIB en 2012 y 4’3% en 2013, lastrando aún más la ya de por sí maltrecha economía española y europea, que además se veía azotada por el conflicto –con una fuerte trascendencia energética– entre Rusia y Ucrania. Del total de energía consumida en España en 2012, el petróleo representa nada menos que casi la mitad (48%, según datos del IDAE). El petróleo es, literalmente, el combustible de la economía, por lo que el aumento de su factura es una amenaza que sería una irresponsabilidad ignorar.

¿Qué elementos forman parte de esta factura? Como ya hemos dicho, asumimos que la totalidad del petróleo que se consume en España es importado, lo que quiere decir que tenemos que obtenerlo en el mercado internacional. Para EE.UU. es una cuestión de pura supervivencia que el comercio mundial de petróleo esté denominado en dólares y así lo defiende, nosolo por la vía diplomática. Por lo tanto, un elemento a tener en cuenta en el cálculo de nuestra factura es el tipo de cambio entre el euro y el dólar. Si aplicamos este tipo de cambio al producto de cada barril importado por su precio, obtendremos la cantidad de esta pesada mochila con la que carga una economía como la nuestra: de las que producen poca energía y consumen mucha. La ecuación sería la siguiente:


Calcular la factura utilizando datos reales sería un ejercicio de futilidad, pues las operaciones de compra se realizan en un momento concreto, en el que el precio y el tipo de cambio se encuentran cotizando a un determinado nivel que fluctúa prácticamente al segundo. Se trata aquí de analizar cómo reacciona esta factura ante movimientos de todos sus componentes: ¿qué podría hacer que las previsiones de Mariano Rajoy no se cumplieran? En primer lugar, si el dólar sigue apreciándose frente al euro (si disminuye la cantidad de dólares que podemos obtener con cada uno de nuestros euros), lo que, a tenor de la tendencia, parece bastante probable, las previsiones ‘marianas’ se rebajarían sensiblemente.
Cotización $/€
Fuente: Elaboración propias a partir de Finanzas.com

No obstante, el tipo de cambio no es la variable más influyente en esta ecuación, en tanto que la cotización dólar-euro se ha caracterizado por su estabilidad y moverse en una banda muy reducida desde el nacimiento de la moneda común europea. Vamos a asumir, que el tipo de cambio permanece constante. Los factores fundamentales de riesgo para la factura petrolera son la cantidad y el precio. Si el precio se mantiene y las previsiones de crecimiento al 2% se confirman, aunque la factura crecería por la estrecha relación entre crecimiento económico y consumo de petróleo, podríamos continuar con nuestro insatisfactorio modelo de desarrollo “crecentista”. Sin embargo, todo parece indicar que, a medio plazo, los precios del petróleo, en un clima de alta volatilidad, van a tender a dispararse. La producción de los campos de petróleo no convencional explotados mediante ’fracking’, que han aupado a EE.UU. de nuevo al protagonismo como uno de los principales productores, decae exponencialmente al poco tiempo de comenzar a ser explotado y son difícilmente rentables (Heinberg, 2014). De hecho, Zero Hedge publicaba recientemente un gráfico en el que se ve cómo los costes de los principales yacimientos se acercan peligrosamente (los que no lo han traspasado ya) al precio mínimo necesario para rentabilizar sus pozos. Este espejismo de precios bajos es solo un paréntesis
Zero Hedge gráfico rentabilidad petróleo
en la época del “pico del petróleo”, en la que entramos en 2006, motivado por la caída de la demanda (por la crisis económica) y el aumento de la oferta (incremento momentáneo de la cantidad extraída gracias a nuevas técnicas como el ‘fracking’), combinado con operaciones defensivas por parte de la OPEP. El “pico del petróleo” no habla del agotamiento del combustible fósil, pues este nunca se producirá, sino de la disminución de la rentabilidad energética y económica del crudo restante. Tras más de una centuria extrayendo petróleo del subsuelo, el que nos queda es de peor calidad y más difícil de extraer, por lo que la tecnología solo puede darnos respiros momentáneos en nuestra particular huida hacia delante. La endiablada paradoja en la que se encuentra nuestro futuro energético reside en que los bajos precios del petróleo desincentivan las inversiones, como alertó recientemente la AIE, y que éstas solo tendrán sentido, empresarialmente hablando, cuando el precio del petróleo sea lo suficientemente alto como para acometerlas. Esta trampa nos aboca a un escenario de inestabilidad de precios con una intensa tendencia al alza (que, paradójicamente, es la única que podría "salvarnos" de la escasez), lo que hará que nuestra factura energética se torne insostenible, lastrando un crecimiento económico que, en el modelo actual, está fuertemente ligado al empleo, entre otras variables de relevancia socioeconómica. En 2013, con los precios del crudo por las nubes, las importaciones restaban 4,3 puntos a nuestro PIB. La caída del precio del petróleo hasta reducirse a la mitad comenzó en julio, por lo que no se trasladará a las cuentas del PIB en este ejercicio de manera particularmente intensa. Los analistas asumen que el petróleo se mantendrá en el atípico nivel actual, pero bastaría con que se recuperara la posición de hace tan solo 6 meses para que toda la parte de ese 2’5% de crecimiento imputado a los bajos precios quedase reducida a la mitad.  A veces, simplemente, da la sensación de que los Gobiernos y analistas insisten en cavar su propia tumba aventurando previsiones inconsistentes, que luego se podrán volver en su contra. Y esta vez puede salirles realmente caro.

Predicción tendencial (optimista por regresión lineal) de los precios del petróleo.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Hay alternativas, también en el Sector Privado

O DE CÓMO DESPEDIR A MEDIA PLANTILLA PARA SUBIRME EL SUELDO


La crisis nos ha dado de bruces con un viejo pero renovado estilo de hacer política: el de la inevitabilidad.

"Es lo que hay que hacer", "Es irremediable" y algunos parecidos son los irrefutables argumentos de peso para justificar y legitimar las "duras decisiones" que el Gobierno "debe tomar". Pero este mantra de la inevitabilidad, casi de la Divina Providencia, no es coto exclusivo del poder Público, sino que también campa a sus anchas en los señoríos del sector Privado.

Así, mientras en los grandes medios de comunicación, tertulianos, comentaristas y demás nos invitan a "apretarnos el cinturón", Gobierno y empresarios fuerzan la hebilla.

Desde el Sector Privado los numerosos EREs y despidos masivos quedan inapelablemente justificados por "la difícil situación económica" porque, "con la que está cayendo" todos "tenemos que remar en la misma dirección y hacer esfuerzos". Normal, "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades".

Utilizando este lenguaje, oportunamente acomodado en las seseras de la ciudadanía a través de los grandes medios de comunicación, insivisibilizan el discurso de las alternativas. Pudiendo legalizar la economía sumergida, previo pago de un peaje del 10%, ¿para qué luchar contra los grandes defraudadores y los paraísos fiscales? Pudiendo regalar a nuestros amigos el negocio de la salud y la educación ¿para qué vamos a reducir el gasto militar y la subvención a los centros privados? 

El Sector Privado aprende e imita. Juan Luís Cebrián, presidente de El País, toma "la dolorosa decisión" de despedir a 129 trabajadores. No por gusto, sino porque "no podemos seguir viviendo tan bien". Juan Luís Cebrián cobra 13 millones de euros anuales. Suponiendo 2.500 € de sueldo a cada uno de los trabajadores rechazados, pagas extra incluídas, la empresa se ahorraría unos 4,5 millones de euros: un 35% aproximadamente del sueldo del gran jefe.  ¿Podría vivir una persona con 8,5 millones de euros anuales para que 129 no vivan con 0? ¡Y no se incluyen los salarios del resto de la Alta Dirección! 

Vámonos a la banca. Siguiendo un recomendabilísimo estudio de CCOO, podemos comprobar que las decisiones económicas de los individuos son bastante lejanas a lo racional. El total de remuneraciones de la Alta Dirección del Banco Santander -46 personas- ascendía a 101 millones de euros en 2010. Entre 2004 y 2010 se redujo la plantilla de trabajadores en un 6%, lo que equivaldría a unos 43 millones de euros. Durante ese mismo tiempo, la remuneración de la Alta Dirección aumentó en 37 millones de euros. ¿Son decisiones de eficiencia económica o estrategias de distribución de la renta en favor de quienes detentan el poder? 

El caso del BBVA es similar: 4.000 trabajadores menos y 18 millones de euros extra para las 25 personas de la Alta Dirección. En Caja Madrid, hoy Bankia, el caso es sangrante, pues si bien aumentaron su plantilla en un 8%, los emolumentos de la Alta Dirección aumentaron en un 122%.


Seamos serios. ¿Qué economía queremos? Si queremos una economía en la que el ingreso esté equitativamente distribuído, los productos y servicios sean de calidad y pensados en el usuario, tenemos que huir de este modelo. Mientras lo producido por estas empresas se distribuya mayoritariamente entre el capital (propietarios) y los trabajadores de la alta dirección en detrimento del grueso de los trabajadores, no podremos aceptar la racionalidad del individuo en la toma de decisiones económicas. ¿Para cuándo un salario máximo que frene este sinsentido? ¿Quién ha vivido y vive "por encima de sus posibilidades? ¿Para cuándo la prohibición de EREs en empresas con beneficios y con aumentos en los sueldos de la alta dirección? ¿Para cuándo un sistema económico justo? Hay alternativas, también en el Sector Privado.


miércoles, 24 de octubre de 2012

IVA y tasas universitarias: más que números

LA DOBLE PUÑALADA DEL AUMENTO DE LA IMPOSICIÓN INDIRECTA

Los impuestos siempre han sido un arma de doble filo para los economistas de la ortodoxia. Para la ortodoxia económica, el mecanismo de información esencial para consumidores y productores es el precio. Solo se toman decisiones óptimas y la economía se comporta eficientemente si estos precios son fidedignos. La alteración de estos precios socava la eficiencia de la economía pero, por otra parte, el Estado liberal debe sufragar ciertos gastos para la defensa de la propiedad privada. También Keynes decía que aumentar los tipos impositivos era uno de los instrumentos para aumentar los ingresos del Estado pero, por otra parte, reduce la renta disponible y por lo tanto el consumo. 
En el vídeo que tenéis aquí encima, diferentes dirigentes del gobernante Partido Popular protestan la decisión del anterior Gobierno del PSOE. No tiene desperdicio. Ambos Gobiernos justificaron su polémica decisión en la necesidad de, siguiendo la religión del déficit cero, aumentar los ingresos del Estado. Pero, ¿qué sucedió? En un sincero documento de la Agencia Tributaria se afirma que la recaudación el año posterior se mantuvo (+0,4%) mientras que el consumo cayó considerablemente (-6,0%). 

Si bien la curva de Laffer es un constructo teórico ortodoxo encaminado a justificar las reducciones de impuestos, sirve para explicar ciertos comportamientos especialmente en épocas de tensión económica como la actual.

Este modelo explica que, dado un nivel de impuestos, una subida de estos puede conducir, paradójicamente, a una reducción de la recaudación. O al contrario. 

Como digo, opino que esto no es una ley general, sino que puede funcionar en etapas en las que la sensibilidad de la actividad económica sea más acusada. No solamente es que el balance de esta subida fuera claramente negativo, sino que además profundizó en la regresividad -más tienes, menos pagas en proporción- del sistema tributario, contraviniendo la Constitución con ello, por cierto. La nueva subida del PP se prevé todavía peor por el mayor volumen de la subida y la menor renta disponible por causa de los recortes.

¿Qué ha pasado en la Universidad? Pues, lamentablemente, algo muy parecido. Ya conocemos los datos de matriculación del presente curso en la Universidad de Valladolid y son ciertamente esclarecedores: Los alumnos de nuevo ingreso caen notablemente, el número total de alumnos se mantiene (+0,5 aprox.) y el número de créditos matriculados (asignaturas) disminuye nada menos que un 5,9%; la recaudación, impasible.

Las cifras y efectos son estremecedoramente parecidas a las provocadas por el aumento del IVA en la economía. Esta subida no solo es inútil, sino que reduce la calidad de vida y la calidad democrática de la ciudadanía, especialmente la de las clases más humildes. El acceso universal a los estudios superiores, como el acceso a los bienes necesarios para vivir dignamente, deberían ser un pilar básico para la igualdad de oportunidades que una democracia real necesita. Caminamos en dirección opuesta, y pronto alguien dirá aquello de "Ahora que el burro se había acostumbrado a no comer, va y se nos muere"

sábado, 4 de junio de 2011

Más poder para los directivos, mismo sueldo.

El Gobierno ha aprobado un RD para regular los sueldos de los directivos y limitar los riesgos del sistema financiero. Hoy me centraré en la 1ª cuestión, pues es algo de lo que se lleva hablando tiempo y que está en el centro del debate en el movimiento 15 M. Aquí dejo un link a las explicaciones de Moncloa: http://www.lamoncloa.gob.es/ConsejodeMinistros/Enlaces/030611-bancos.htm

Para una lectura más amena: http://www.publico.es/dinero/380094/el-gobierno-regula-los-bonus-de-la-banca-para-evitar-perversiones

Nota previa: Los Directivos son las personas que ocupan los puestos ejecutivos dentro de una organización, no los propietarios. Los propietarios son aquellos que ostentan la propiedad del capital de la empresa. Ejemplo: Rourés es propietario de un gran grupo de comunicación cuyas empresas tienen distintos directivos.

* Con argumentos técnicos -evitar problemas de liquidez en las entidades por causa de los elevados sueldos directivos- y morales -"incentivos perversos"-, se legisla que los sueldos de los directivos no deben afectar a la liquidez de la empresa y que las grandes empresas crearán un comité de remuneraciones. No acota qué significa un salario que afecte a la liquidez de la entidad ni quién formará el el citado comité.

* Para evitar costes de agencia -diferencia de intereses entre propietarios y directivos, que afectan negativamente al desarrollo de la empresa, como que el directivo tenga el puesto tan asegurado o una indemnización tan abultada que no tenga incentivos para aumentar el valor de la empresa- se legisla que la parte del sueldo consistente en incentivos (salario ligado a resultados, etc.) se retribuya diferidamente a lo largo de 3 años, con lo que, de hecho, se reduce el sueldo a corto plazo del directivo, aunque terminará por cobrarlo igualmente.

* Con el mismo objetivo se legisla que la mitad de la parte del sueldo destinada a incentivos ha de figurar en acciones de la empresa. Con ello se trata de afianzar al directivo no solo como tal, sino también como propietario para que no descuide la creación de valor en favor de sus intereses personales -mayor sueldo y prestigio a corto plazo-. En mi opinión, esto conlleva otro problema de agencia más: el directivo pasa a tener entre sus objetivos personales aumentar el valor de la empresa a muy corto plazo, lo cual no siempre es bueno para la misma, pues esta ha de seguir un plan ordenado de actuación a largo plazo. Otro problema, de índole política, es la minoración de facto del poder de los pequeños accionistas en las empresas: menos democracia económica (si cabe).

* Los directivos de las entidades que reciban ayuda pública no podrán recibir sueldo por incentivos a no ser que lo permita el Banco de España explícitamente. Lo que, de facto, es una reducción de sueldo a los directivos de empresas financiadas por el Estado.

En resumen: NO se establece un salario máximo ni se obliga a reducir los sueldos de los directivos, sino que se les difiere el pago en el tiempo para evitar comportamientos cortoplacistas. Además, se confiere más poder a los directivos en detrimento del pequeño inversor y el único "castigo" a los directivos para empresas salvadas por el Estado es la reducción (opcional) de su salario.

Conviene una "reforma empresarial" que empodere a los trabajadores y a las trabajadoras, así como a organizaciones sociales para redundar en la democracia económica y evitando comportamientos individuales negativos que tienen consecuencias para todas y todos. Repensar el papel de la empresa en nuestra sociedad y sus mecanismos de decisión y control para que la ciudadanía tome parte de ellos. Los pasos dados por el Gobierno no solo son contrarios a estos principios de la democracia participativa que la ciudadanía reclama sino que, dentro del marco actual no evitarán los comportamientos rechazables por parte del gran empresario.

martes, 23 de marzo de 2010

¡Que viva el IVA!


Así cantaba Concha Velasco en 1986, ante la entrada de España en la Unión Europea, ya que el impuesto cruzaba el Pirineo agarrado de la mano del mercado común.

El Impuesto sobre el Valor Añadido, o IVA, es un impuesto indirecto que grava al consumidor en su tipo general con un 16% del precio de los productos y servicios que éste adquiera. Cabe señalar que el peso del impuesto lo soporta enteramente el consumidor, ya que los minoristas o dispensadores de servicios tan solo retienen la cuantía del impuesto para ofrecérsela después al Estado, que lo guarda en su hucha: parte para las Autonomías, parte para el Gobierno Central. Por ésto se considera al IVA un impuesto eficiente, porque no altera las decisiones de los empresarios. Además, su uniformidad -mismo tipo para todos- y la ilusión fiscal -aparece integrado en el precio final de los productos- lo convierten en el impuesto favorito de economistas y políticos liberales. No debe sorprender que ésta medida que proviene de una orilla sea celebrada también en la supuesta orilla contraria por Alberto Recarte.

Una subida del IVA será soportada totalmente por los consumidores y éstos no tendrán instrumentos para averiguar qué parte de los nuevos precios que vendrán, forma parte de la subida del IVA, máxime cuando los precios en general han disminuido en los últimos tiempos y ahora se mantienen muy estables. Es la jugada perfecta. Pero ahora pensemos en las consecuencias (aún más) ocultas.

La imposición indirecta no considera criterios de equidad para el gravámen impositivo. El 16% (ahora 18%) será abonado indiferentemente por mileuristas que por millóneuristas, lo que no logrará sino aumentar la brecha entre unos y otros, contribuyendo a acrecentar la desigualdad y a anclar a los pobres en la pobreza y a los ricos en la riqueza. El mayor esfuerzo para completar la cesta de la compra será para las clases más humildes comparativamente mayor que el de las más pudientes -en clave pedagógica: no es lo mismo restar un 2% sobre una renta de 1.000€ (20€) que sobre una de 1.000.000€ (20.000€), el valor de cada € perdido es mayor para la primera renta que para la segunda por razones que se me antojan obvias: a uno le quedarían 980€ para cubrir sus necesidades y el otro contaría con 980.000€ para sus modestas adquisiciones-, en un momento en que aquéllas están en el paro y muchos ya sin cobrar la prestación.

Las condiciones de vida para las clases más bajas, en definitiva, se endurecen y, por primera vez en mucho tiempo, los adultos de hoy sabemos que nuestros hijos vivirán peor que nosotros (mayor jornada y vida laboral, más precariedad, menos salarios reales, mayor carga comparativa para el sostenimiento del sistema, etc.), mientras las grandes fortunas, las SICAV, siguen contribuyendo con un exiguo 1% a las arcas del Estado.

¿Hasta dónde puede tensarse la cuerda sin que se rompa?

sábado, 27 de febrero de 2010

¿Es el Euro culpable?


De un tiempo para acá, avivado por la crisis, surgen voces críticas con la moneda única europea, el Euro. La última la de Paul Krugman, advirtiendo de un "eurocaos" de muy difícil solución. El principal problema del Euro es, dicen, que no permite devaluar la moneda nacional a los países en apuros, como es el caso de España.

Conviene apuntar aquí la motivación subyacente que puede descansar tras éstas repentinas críticas. En el año 2000, el peso de dólares, yenes y libras como monedas de reserva en los bancos centrales del mundo alcanzaba el 79'8%, siendo el peso de los dólares del 70'9%. En 2008 la cosa ha cambiado, las 3 "supermonedas" mantienen un elevadísimo peso, pero han perdido posiciones, bajan al 70'8%, representando solo los dólares el 63%. Un repliegue de éstas características se explica por la irrupción y crecimiento del Euro como moneda de reserva que pasa, en este período, del 18'4% al 26'8%. Éstos datos no son poco importantes puesto que en el dominio mundial de sus respectivas divisas reside la capacidad de éstos países para endeudarse. Desde 1968- con excepción de 1970 y 1975-, los EEUU han presentado una balanza por cuenta corriente negativa, es decir, que sus importaciones superaron a las exportaciones o, dicho de otro modo: que compran más de lo que venden. Esta situación, insostenible para cualquier otra economía, sólo puede mantenerse con los bancos centrales de todo el mundo repletos de dólares, lo que garantiza la demanda continua de ésta moneda -importaciones mayores que exportaciones quiere decir que exportan dólares-. La demanda mundial de dólares ha disminuido en los últimos años en favor del Euro.

No es por lo tanto el poder militar en sí mismo lo que convierte a EEUU en la principal potencia mundial, sino la organización económica internacional que sostiene la financiación de ese aparato militar, que no podría ser tal sin la capacidad para el endeudamiento ilimitado de que disfrutan. Por tanto, el Euro (además de la emergencia de China) constituye una grave amenaza para EEUU, país que controla los principales medios de comunicación económicos del Mundo, con lo que el círculo se cierra y se explica por qué surgen ataques al Euro.

¿Es el Euro el problema de la persistencia de la crisis en España y Grecia? No seré yo quien lo defienda, puesto que reproduce el esquema de dominio neoimperial que detenta EEUU para la UE, pero creo que no lo es. Las devaluaciones, herramienta de política económica a la que ya no se puede acceder, han demostrado su ineficacia en el pasado, puesto que generan inflación en el medio plazo, convirtiéndose en un pez que se trata de morder la cola.

Quizá no sea la solución más eficiente -en términos de economía de mercado- pero, ¿por qué no se plantea otro debate? ¿Por qué nadie habla de recuperar la economía para el juego democrático? Se queja Krugman de que los Estados miembro no pueden devaluar sus monedas, pero lo cierto es que la mayor parte de las decisiones económicas han sido hurtadas a la ciudadanía. La política monetario-financiera no forma parte del debate político: los tipos de interés son fijados por el Banco Central Europeo y la política monetaria también; los Bancos Centrales responden al principio de independencia, eufemística denominación que significa que las decisiones monetarias deben estar al margen del debate público; el sistema bancario responde a la maximización del beneficio de las empresas que lo sostienen -los bancos comerciales como el Santander, BBVA y otros- y no a las necesidades de una sociedad en apuros, ¿por qué no nacionalizar la banca?, ¿por qué no recuperarla para el servicio de la ciudadanía?.

En definitiva, ¿por qué no puede la solución de la crisis caminar de la mano de la democracia?

Nota: Fuente de datos sobre peso de las divisas Guía del Sistema Financiero Español, CECA, 2008.

viernes, 29 de enero de 2010

Jubilación a los 67

Será una entrada corta por mi parte, Ignacio Escolar en su blog, expresa fielmente lo que ha sucedido: un giro (descarado) del Gobierno del PSOE a la derecha. Son muchas las cuestiones que lo hacen sangrante. Soltarlo por sorpresa, sin consultarlo con los sindicatos, contradiciendo sus promesas emitidas hace menos de un mes y, ante todo, la ruptura que supone con el cosmético discurso que mantenía el Gobierno sobre la salida de la crisis (recordemos al dóberman) sin perjudicar a los más débiles y sin comprometer el sistema público de seguridad social.

Para muchos no es ninguna novedad que el PSOE no es un partido de izquierda, pero no deja de sorprender la falta más descarada de interés por buscar cualquier solución económica que no vaya contra los trabajadores. En un país con un 20% de tasa de desempleo y con una de las más bajas tasas de actividad de la UE -situación ésta estructural, independiente de la crisis, y que incide especialmente en mujeres y jóvenes-, la única solución que le ocurre para sostener el sistema de pensiones es recortar derechos, empeorar las condiciones de vida de los trabajadores y que sean precisamente los de clases más bajas -todos sabemos de las prejubilaciones de los trabajadores de rentas más altas- los que sostengan todo el peso de la seguridad social, un auténtico contrasentido que no hace más que agudizar las contradicciones inherentes al sistema económico al que estamos sojuzgados.

Y aquí, la reflexión de Escolar.

viernes, 29 de mayo de 2009

El Doberman y el lobo con piel de oveja.

Después de mucho tiempo y en plenos exámenes como la última vez (es cuando más tiempo libre tengo), vuelvo a escribir.

Las campañas electorales en este país tienden cada vez más al formato estadounidense del "show" , a la simplificación y a la supremacía de "La Imagen" por encima de todo. Así se ha desatado la batalla de los vídeos, como viene siendo habitual en las últimas citas. Mezquindades de la SGAE aparte, quiero centrarme en la campaña del PSOE. Y es que este partido ha soltado al Dóberman, expresión acuñada tras la utilización del PSOE de este vídeo en el que se identifica a la derecha con lo agresivo, lo tétrico... lo que da miedete, vaya.

Lo han recuperado para éstas elecciones europeas. Mentiras no dice ninguna. Ahora, una campaña que se basa en machacar a "los malos" me parece bastante pobre. En términos electorales sorprende pensar que un partido que insulta al 40% de los votantes de 2008 tenga la más remota posibilidad de ganar. Pero esto no es lo grave, cada uno/a tendrá su opinión acerca de estos vídeos. Lo grave es que atribuyendo al rival ciertos defectos, se autoconceden una serie de virtudes, las de defender justo lo contrario, que son falsas.

Y no hace falta escribir nada más, que este vídeo hable por sí solo.

La batalla de las imágenes se libra en los medios de comunicación y éstos (incluso los públicos), tristemente, hacen invisibles a todos aquellos que se alejan del pensamiento único. Tristemente, la democracia pierde. La desinformación y los mensajes reduccionistas prácticamente la anulan.

Ante esto, solo cabe la rebeldía, y ésto es: no tolerarlo, gritar bien alto que nos mienten y que todavía tenemos capacidad crítica para pensar libremente.

El Dóberman muerde, pero eso lo sabemos todos. Porque nos ladra y enseña sus fauces, con total franqueza, como Mayor Oreja. Cuánto más peligro tiene el lobo con piel de oveja...